De sosiego…
Hoy escribo por escribir, por rellenar un hueco, un espacio distendido con sabor a color azul, por estrenar un año empezando a deshojar un calendario engordado por las fiestas cuyo convencimiento le llevará a morir de desnutrición, por reposar las malas ideas surgidas del empacho de tanta bondad desmesurada y centrarme en los buenos propósitos para este año; no los hay ni los habrá. Y con esto no quiero decir que la maldad albergue en mí a la espera de un síntoma de debilidad para mostrar todo su poder, no, solamente no hay lista de buenos propósitos para no llegar al entierro del ‘dosmilocho’ con una lista de propósitos no cumplidos.
La muerte de ‘dosmilocho’ ha empezado con una total e inusitada lucidez. Sin resaca dorada, sin empacho, sin alegría ni tristeza, sin cansancio ni verborrea sibilante en los oídos, sin el agobio de cumplir con una comida familiar, sin dirección y tampoco a la deriva. ‘Dosmilocho’ empieza a morir y hoy, para mí, no existe ninguna diferencia, ninguna hilarante frontera que separe un año del otro, nada especial dibujando la silueta diferencial entre el que murió y el que ha nacido. El año como tal ha dejado de existir; hace tiempo que los meses dejaron de marcar las estaciones, tarde o temprano tenía que suceder.
Pocas horas le quedan al día y la hebilla del cinturón recorre con prontitud el espacio entre dos diminutos orificios. Hace mucho tiempo que no me dedico a tachar los atardeceres pasados en la mañana de un día siguiente ni ha subrayar los amaneceres de señalados días que tienen de especial lo que nosotros les queramos dar. Me reitero; el año como tal dejó para mí de existir. Sin tiempo que medir, hoy me siento inmortal. Quizá sea por esto el haber amanecido sin prisa alguna sin pauta alguna y de aquí emane el sosiego experimentado sin necesidad alguna al uso de la masturbación. Un paseo por La Pera, un dürüm kebab ampurdanés, unas fotos impresas, unas canciones infantiles a ritmo de hip-hop, una ola de ladridos, sosiego, sosiego, sosiego…
Todos sabemos que este año tiene los días contados.
Una Respuesta a “De sosiego…”
A mi el dosmilocho ya me empieza a oler mal.
Dejar un comentario
Debes iniciar sesion para comentar.